Socorristas que tratan de distribuir alimentos, agua y otros suministros en el devastado Haití advirtieron que sus esfuerzos podrían necesitar mayores medidas de seguridad, en momentos en que crece la desesperación y el caos entre sus habitantes, revolucionados por la tragedia.
En ese escenario, miles de médicos y perros de búsqueda, tropas y equipos de rescate trabajan contrarreloj en la búsqueda de sobreviviente debajo de los escombros. Sin embargo, las labores se dificultan por la cantidad de cadáveres en las calles y los fuertes congestionamientos, como así también por el estado del aeropuerto de Puerto Príncipe, sin torre de control y con poco espacio de descarga para los aviones.
Según datos de organismos internacionales como la Cruz Roja, habría por lo menos 50.000 muertos por el sismo, mientras que funcionarios del gobierno haitiano sostienen que hay más de 100.000 víctimas fatales y 3.000.000 de personas sin refugio. Mientras tanto, aumentaba la preocupación por la cantidad de alimentos y agua para los sobrevivientes.
La ayuda procedente de todo el mundo y necesitada con urgencia en Haití fluye lentamente por la isla caribeña como consecuencia del vacío de liderazgo que dejó a los rescatistas solos para salvar a los sobrevivientes atrapados y heridos, así como para entregar los suministros en la capital.
En ese sentido, los haitianos realizaban esfuerzos frenéticos para salvar a los heridos y buscar sobrevivientes tras el devastador terremoto, convirtiendo camionetas en ambulancias y puertas en camillas, mientras la ayuda de todo el mundo comenzaba a llegar a raudales, aunque enfrentando problemas de logística.
La Cruz Roja estima que hasta tres millones de personas, un tercio de la población nacional, habrían sido afectadas por el terremoto y que llevaría uno o dos días tener una idea clara de los daños sufridos, según precisó uno de sus voceros, Paul Conneally.
Los daños severos a por lo menos ocho hospitales en Puerto Príncipe obstruían los esfuerzos por atender a miles de heridos, informó la Organización Mundial de la Salud en Ginebra. En tanto, miles de heridos esperaban atención en improvisadas salas de espera, una de las cuales se instaló frente al Hospital General, a unos metros de donde se acumulaban los cadáveres.
Mientras tanto, aviones con ayuda humanitaria procedentes de Estados Unidos, China, Francia y España aterrizaron en el aeropuerto de Puerto Príncipe, trayendo equipos de búsqueda y rescate con perros entrenados, así como médicos, alimentos, medicinas y otras provisiones.
Unos 60 vuelos con aportes habían llegado hasta ayer, pero tuvieron que lidiar con un aeropuerto desbordado. Sobre la situación de la terminal aérea de Puerto Príncipe, la ONU indicó que sólo está operativo para vuelos militares y humanitarios, y que la falta de combustible y de equipos para la descarga son un gran problema. Por esa razón, los aviones que llegan deben ser capaces de regresar con sus propias reservas de combustible, señaló.
Destrucción masiva. Un primer reconocimiento aéreo realizado por las Naciones Unidas en Haití reveló que hay áreas "con un 50 por ciento de destrucción" o graves daños, según señaló la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU.
Según comprobó el organismo, además de Puerto Príncipe, los centros urbanos de Jacmel y Carrefour han resultado muy afectados. En tanto, informaron que un total de casi 4.000.000 de personas vivía en las áreas devastadas por el terremoto. Asimismo, la ONU estimó que unos 300.000 habitantes se quedaron sin vivenda como consecuencia del terremoto.
Cumbre internacional. La cumbre internacional para la reconstrucción de Haití que Francia pidió organizar junto a Estados Unidos, Brasil y Canadá, entre otros países, podría realizarse en marzo, aseguró el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner.
"En marzo, quizás", dijo el ministro a la emisora de radio francesa RTL interrogado sobre cuándo podría realizarse dicha conferencia para la reconstrucción de Haití, tras el potente sismo registrado el martes, que devastó principalmente la capital, Puerto Príncipe.